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¿Quiere usted confiar sus traducciones a un traductor profesional
o prefiere ahorrarse unos euros?
Seguramente ya se ha hecho esta pregunta en alguna ocasión.
No quiero darle la respuesta, sino más bien le voy a mostrar mediante unos ejemplos lo que puede ocurrir si usted ahorra donde no
conviene.
Pero todo lo que seguro le hará reír, representa para los afectados vergüenza o incluso una pérdida económica o de imagen. Si usted siente
predilección por los momentos tragicómicos en su vida laboral, se siente cómodo en escenarios penosos o sus clientes y socios no le
significan demasiado, no dude en dejar su próximo encargo a un profano. Pero si trabaja profesionalmente - lo supongo - debe
poner también sus traducciones en manos de profesionales.
No he comprobado la autenticidad de las siguientes anécdotas. Si hay motivo de crítica, no dude en comunicármelo.
Y ahora... ¡disfrute de la lectura!
Gerber, productor estadounidense de alimentos para bebés, hace publicidad para sus productos con la foto de un niño que se ríe.
La presentación hizo aumentar las ventas en Estados Unidos de manera que la empresa se decidió a adoptarla para la distribución
en Canadá y México. Asimismo tradujeron los textos. Y, efectivamente, también en los países vecinos lograron vender una gran
cantidad de alimentos para bebés. Como los productos con estas imágenes contaban también con mucho éxito en otros países,
Gerber se atrevió a introducirse en los mercados del continente negro, sin embargo la desilusión fue grande. Un análisis más
profundo del problema sacó a la luz una cosa sorprendente: donde se encuentra en Europa algún adorno en el paquete, que
logra despertar asociaciones positivas en el consumidor, en África ponen una imagen del contenido, en vista del hecho de que
allí muchos clientes no saben leer.
La Alemania de la posguerra estaba reducida a cenizas y faltaban las cosa más esenciales para la vida. Los ocupantes americanos
quisieron saber lo que más hacía falta a los alemanes, que expresaron al intérprete su necesidad de cereales. Éste
(pensando en la palabra alemana "Korn", cereales) pidió a los invasores que les dieran "corn". Esta es la razón por la que
los alemanes de entonces se alimentaron sobre todo de maíz. Vaya suerte, porque si hubieran pedido maíz, les habrían suministrado
"mice" (ratones).
Especialmente las empresas que proyectan ofrecer sus productos en países donde se habla un idioma extranjero deben tener cuidado.
Los departamentos de márketing de las empresas dedican mucho tiempo y esfuerzo a encontrar un nombre melodioso para sus productos.
Sin embargo tienden luego a exportarlo, llenos de orgullo, junto con el mismo producto. Una práctica que no siempre es coronada por el éxito.
Esto nos demuestra por el ejemplo el intento del productor norteamericano de automóviles Chevrolet que quiso vender su prometedor modelo
"Nova" en el mercado mexicano, lo que fue un desastre. Solamente gracias a una investigación más detallada se averiguó
que tal coche "no va" muy bien. ¿Hubiera comprado usted este producto?
Para sorpresa de Fiat el modelo "Regata" no tuvo mucho éxito en el mercado sueco. ¿No es un milagro que nadie quiera
conducir una "mujer pendenciera"? ¿O bien que ningún finlandés quiera ir al volante de un idiota (Uno)?
Seguro que el productor Mitsubishi no ha verificado en el diccionario lo que significa "Pajero" en español.
Si no, no hubieran intentado vender ni uno de sus productos del mismo nombre en la Península. Con otro nombre hubieran
sacado unas pesetas más. La "American Motor Corporation" tampoco debe tener diccionario en su biblioteca, ya que intentaron vender su
"Matador" para garantizar la seguridad en las carreteras españolas.
Si es usted propietario de un coche con unos de esos nombres bonitos, le puede ocurrir que de pronto sea víctima
de una inesperada bajada de las temperaturas y se quede parado ante de la cerradura congelada de su coche. Como usted ya tiene mucho frío
y no quiere llamar al automóvil club, hay dos posibilidades. Que lleve en su bolsillo el descongelador de puertas de la
empresa finlandesa "Super Piss" o nada más ¡hága ... encima! P.D.: Mejor que no busque "Super Piss" en google...
Limpiarse los dientes y pasar unos buenos momentos. Colgate se lo facilitó con su nueva pasta dentífrica "Cue" a muchos franceses
hasta enterarse de que éste era también el nombre de una revista porno muy conocida.
Clairol presentó el rizador "Mist Stick" en Alemania, y así descubrió que la palabra "mist" en alemán quiere decir "estiércol".
¡No fueron muchas las personas que querían usar el rizador de estiércol en el cabello!
Ante la visita del papa Juan Pablo II, un productor estadounidense de camisetas lanzó al mercado un ejemplar estupendo para
la población hispanohablante. Por desgracia no pusieron "Yo vi al Papa", sino "Yo vi la Papa"
El Santo Padre habrá estado muy contento.
Desde las profundidades del espacio web surgió esta
caricatura
de un artista (desgraciadamente) desconocido. Le agradezco cualquier información que conduzca a descubrir la identidad de éste.
El ex canciller alemán Helmut Kohl, conocido por su conocimiento mediocre de la lengua inglesa, dirigió
la palabra a Margaret Thatcher, entonces primera ministra de Gran Bretaña: "You can say you to me". Si solamente tenía
buenas intenciones...
El nombre de Coca-Cola en China se leía al principio "Kekoukela", que en ese idioma quiere decir
"muerde el renacuajo de cera" o "yegua rellena de cera", dependiendo del dialecto. Luego Coca-Cola realizó un estudio de
más de 40.000 caracteres para encontrar el equivalente fonético "kokou kole", cuya traducción es "la felicidad en la boca".
Hace algunos años hubo una emisión de televisión en la cual los espectadores tenían que adivinar si una historia era cierta o no.
Cuando un intérprete tradujo la respuesta de un político chino, que duró algunos minutos, con la única palabra "no", la mayoría de
los espectadores apostaron a que era falso, porque no sabían que en chino un franco "no" no es usual.
Cuando la Johnson Company puso a la venta el limpiamuebles "Pledge" en los Países Bajos, nadie quiso comprar
este producto. En holandés el nombre significa "meada".
La campaña publicitaria del productor de pollos norteamericano Frank Perdue se basó en el eslogan "it takes a strong man
to make a tender chicken" (Hace falta un tipo duro para hacer un pollo tierno). Así se tradujo al español: "se necesita un hombre
potente para que un pollo sea afectuoso".
Y aquí podría estar su anécdota. Si usted conoce un caso en donde también "metieron la pata", me alegraría que se pusiese en
contacto
conmigo personalmente o bien mediante el siguiente
formulario.
Actualizado el 2 de noviembre de 2007
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